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IA aplicada Por Leonardo González

Por qué el 56% de CEOs no ve ROI en IA

El 56% de CEOs no reporta retorno medible en IA pese a invertir. La diferencia entre experimentar e integrar en procesos core explica la brecha.

Equipo gerencial analizando métricas de retorno de inversión en IA

Tu empresa ya destinó presupuesto a IA durante el último año: una licencia de copilot, un piloto de chatbot, quizás un par de automatizaciones. Pero cuando el directorio o el CFO preguntan cuánto retornó esa inversión, la respuesta es incómoda: no hay un número claro. No estás solo.

El 56% de los CEOs no reporta un ROI medible en IA en los últimos 12 meses, pese a haber invertido, según PwC 2026. La causa principal no es la tecnología, sino dónde se aplica: las empresas que experimentan con IA en herramientas aisladas casi nunca capturan valor, mientras que las que la integran en sus procesos core —ventas, operaciones, atención— sí lo miden. La brecha del ROI es, sobre todo, una brecha de integración.

¿Por qué tantas empresas invierten en IA y no capturan valor?

Porque confunden uso con integración. Hoy el 88% de las empresas usa IA de forma experimental, pero solo el 7% ha logrado escalarla con éxito, según datos de McKinsey 2025. Esa distancia entre el 88% y el 7% es exactamente el problema.

El patrón se repite en las pymes chilenas y latinas. Un equipo descubre ChatGPT, lo usa para redactar correos o resumir reuniones, y eso se cuenta como «ya estamos usando IA». Es útil, pero es productividad individual difusa: no toca el flujo de caja, no acorta un proceso medible, no aparece en ningún indicador del negocio. Cuando llega la hora de justificar el gasto, no hay nada que mostrar porque nunca se conectó con un resultado.

La IA que rinde es la que se mete dentro de un proceso que ya importa: clasificar y responder tickets de soporte, conciliar facturas contra el ERP, calificar leads antes de que lleguen al vendedor, detectar quiebres de stock. Ahí el retorno se ve porque el proceso ya tenía un costo y un tiempo que ahora cambian.

¿Qué diferencia a las empresas que sí miden retorno?

Las que capturan valor no necesariamente invierten más: invierten distinto. Las empresas que integran IA en procesos core obtienen un ROI cercano al 350%, es decir, USD 3,5 por cada dólar invertido, según IBM 2025. Tres rasgos las distinguen:

  • Eligen un proceso con dolor cuantificable. No «queremos usar IA», sino «el equipo de cobranza pierde 20 horas semanales conciliando pagos». Ese número es la línea base contra la cual se mide el después.
  • Conectan la IA a sus sistemas reales. Si la solución no lee y escribe en el CRM, el ERP o la plataforma de ecommerce, queda como un experimento al lado del trabajo, no dentro de él. La integración es lo que convierte una demo en operación.
  • Definen el indicador antes de empezar. Horas ahorradas, tasa de conversión, tiempo de respuesta, errores evitados. Sin métrica previa, el ROI es una conversación de opiniones.

La diferencia entre el piloto que muere y el proyecto que escala suele estar en esta etapa, no en el modelo de IA elegido. La tecnología base hoy es accesible; lo escaso es la disciplina para enchufarla al negocio.

¿No sabes si tu inversión en IA está atacando un proceso que realmente mueve el negocio o quedó como un experimento aislado?

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¿Cómo decidir si continuar, pivotear o frenar?

Si eres CFO o gerente y tienes que decidir el presupuesto del próximo año, evita la pregunta «¿la IA funciona?» y reemplázala por tres más concretas:

  • ¿Existe una línea base? Si nadie midió el proceso antes de aplicar IA, no hay forma de saber si mejoró. Eso no significa que falló: significa que falta instrumentar la medición antes de juzgar.
  • ¿La IA está dentro del proceso o al lado? Una herramienta que el equipo abre «cuando se acuerda» no escala. Una que corre automáticamente dentro del flujo sí.
  • ¿El cuello de botella era de IA? A veces el problema real es un proceso desordenado o sistemas que no se hablan. Ahí, antes que más IA, conviene ordenar la base.

Pivotear no es fracasar. Muchas empresas descubren que su primer piloto eligió mal el proceso —demasiado ambiguo o de bajo impacto— y reorientan la inversión hacia uno medible. Eso es gestión sana, no una señal para frenar todo.

Honestamente: si tu organización aún no tiene un proceso con dolor cuantificable y sistemas mínimamente conectados, apurar más IA solo agranda la brecha del ROI. Primero el proceso y la integración; después la inteligencia encima.

¿Por qué el 56% de los CEOs no reporta ROI en IA?

Porque la mayoría usa IA de forma experimental y aislada —herramientas de productividad individual— sin conectarla a un proceso de negocio medible. Sin una línea base ni integración con sus sistemas, el retorno no aparece en ningún indicador. La brecha es de integración, no de tecnología.

¿Cuánto retorno puede generar la IA bien aplicada?

Según IBM 2025, las empresas que integran IA en procesos core obtienen un ROI cercano al 350%, es decir, unos USD 3,5 por cada dólar invertido. La clave es aplicarla a procesos con costo y tiempo cuantificables, no a usos difusos.

¿Cuánto demora ver retorno de una inversión en IA?

Depende del proceso, pero si eliges uno con dolor medible y lo integras a tus sistemas, los primeros indicadores —horas ahorradas, tiempos de respuesta, conversión— suelen verse en pocos meses. Si tras un año no hay nada que mostrar, casi siempre faltó definir la métrica o la solución quedó al lado del flujo de trabajo.

¿Conviene frenar la inversión en IA si no veo ROI?

No necesariamente. Antes de frenar, revisa si existía una línea base, si la IA estaba dentro del proceso y si el cuello de botella era realmente de IA. Muchas veces conviene pivotear hacia un proceso más medible u ordenar la base de sistemas, no abandonar.

La conclusión

La brecha del ROI en IA no se cierra invirtiendo más, sino eligiendo mejor dónde aplicar: un proceso con dolor cuantificable, conectado a tus sistemas reales y con un indicador definido desde el día uno. Ese es el camino del 7% que escala, y del 350% de retorno que reporta quien integra en serio.

Si quieres saber cuál de tus procesos justifica una inversión en IA con retorno medible —y cuál todavía no—, conversemos en un diagnóstico. Te decimos con franqueza dónde hay valor y dónde conviene esperar.